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Nirvana y Nevermind: «Cuando el mainstream buscó al under”


Por Orlando Salerno.

Esta semana se cumple un nuevo aniversario de ‘Nevermind’, el segundo disco de Nirvana que revolucionó la MTV, acabó con el hair metal, sacó a Michael Jackson del #1 y convirtió a Kurt Cobain en una estrella.

Hoy se recuerda el legado más exitoso de un joven guitarrista que lideró a su generación, impulsó un cambio en la cultura pop y fue mucho más allá de la música rock.

Pero Kurt Cobain no estaba solo, Nirvana también tenía a Krist Novoselic en el bajo y a un nuevo baterista llamado Dave Grohl, cuando ingresaron al mítico Sound City Studio, para grabar el segundo álbum de la banda en 1991.

Una de las pocas fotos de Nirvana en el Sound City Studio

Los mismos estaban influenciados por sonidos que van desde el punk tradicional de los años 70, como los Ramones, Sex Pistols y The Clash, los siempre omnipresentes Beatles, como así también, el carismático Neil Young, entre otros.

El trío salía de la escena hardcore que se formó en el estado de Washington a mediados de los ochenta. Se trataba de un movimiento muy under, que se rehusaba a seguir las tendencias musicales, las políticas del presidente norteamericano Ronald Reagan y buscaban una salida creativa fuera del mainstream.

Cobain y compañía iban a conciertos de Black Flag o The Wispers, que se encontraban en ese circuito, pero fue recién cuando conoció a bandas como Sonic Youth y Pixies, que Kurt optó por componer canciones más melódicas pero sin perder la intensidad y el ruido liberador.

Tras grabar su álbum debut ‘Bleach’ en el Reciprocal Recording, con el sello independiente “Sub Pop” y bajo un presupuesto de 600 dólares, Nirvana cargó la gasolina de su Van y fueron hasta Los Ángeles, California, para las sesiones de lo que sería ‘Nevermind’, su segunda placa de estudio.

Inmersos en la nueva ola «college rock» o indie rock americana, junto a REM, Dinosaur Jr. o The Melvins, los Nirvana no tenían idea que estaban grabando el disco más importante de la década de los noventa.

Una vez desprendidos del sello Sub Pop y buscando mejor distribución de su próximo material, el trío firmó contrato con Geffen Records, quienes años antes habían firmado a los Guns N’ Roses y editaron el último álbum de John Lennon, ‘Doble Fantasy’.

El trío grabó en el mismo estudio donde se habían hecho discos como “After the Gold Rush” (1970) de Neil Young o el homónimo de Fleetwood Mac (1975), el primero de Peter Green junto a Stevie Nicks y Lindsey Buckingham.

Por su parte, el productor del disco fue Butch Vig (actual baterista de Garbage), quien ya había trabajado como técnico de sonido en “Bleach”, pero en esta oportunidad, Kurt quería alejarse del noisey amateur y quería sonar más profesional.

Para eso se requería una disciplina técnica de profesionales, y es por eso que Vig sugirió a Grohl que empiece a usar metrónomos, hecho que casi le produjo «un infarto del susto», según comentó el actual cantante de Foo Fighters años más tarde.

Vig también pidió a Cobain que grabe las voces de forma encimada, lo mismo que su guitarra (double-track), pero éste se negó a hacerlo, porque le quitaba la “naturalidad” a las canciones. Fue entonces que el productor tuvo que convencerlo, diciéndole que John Lennon [su héroe] lo hacía todo el tiempo con Phil Spector en su etapa post Beatle.

Butch Vig

Finalmente, el disco pasa por distintas etapas, desde el sonido más anfetamínico en “Breed”, “Territorial Pissings” o “Stay Away” y luego recorre momentos de relajo en “Come As You Are”, “Polly” o “Something in the Way”.

Pero lo que hizo leyenda a ‘Nevermind’, son los desafiantes rasguidos iniciales de la canción con la que te recibe el disco. Hablamos de uno de los mejores “Side One Track Ones” (Lado A, Primera Canción) de todos los tiempos: “Smell Like Teen Spirit”.

El espíritu adolescente finalmente llegaba furioso para crear disturbios en el mundo de los adultos.

“Nevermind” se lanzó el 24 de septiembre de 1991, sin una gran campaña publicitaria y sin demasiadas expectativas de parte del público en general, que no estaba familiarizado con Nirvana, aún.

Eso cambió de la noche a la mañana, cuando el video de “Smells Like Teen Spirit” salió en las pantallas de la MTV y colocó al under en las salas de cientos de millones de norteamericanos.

En esta era digital, la canción cuenta con más de mil millones de reproducciones en Spotify y la misma cantidad de visualizaciones en Youtube, por lo que ya podemos hablar de un fenómeno vigente para nostálgicos y las nuevas generaciones que los descubrieron.

Ya para el año 1992, el disco alcanzó el puesto 1 en Billboard, desplazando al octavo disco de Michael Jackson “Dangerous”, al segundo lugar.

A esta altura, ‘Nevermind’ lleva vendido más de 30 millones de copias y se lo recuerda como el curioso caso de una banda de espíritu “anti comercial”, que logró un éxito descomunal.

Krist Novoselic una vez dijo: “Nirvana no buscó el mainstream, el mainstream buscó a Nirvana”.

En su discurso de introducción de Nirvana al Salón de la Fama del Rock N’ Roll en 2014, Michael Stipe de REM, dijo:

«Nirvana definió un momento. Creó un movimiento para los outsiders, para los maricas, para las chicas gordas, para los sensibles, para los nerds tímidos, para los niños góticos de Tennessee y Kentucky, para los rockeros, los torpes, los hartos, los chicos muy inteligentes y para los que sufren bully».

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