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Woodstock 1969: “El último suspiro del sueño hippie”


El mítico y multitudinario festival estadounidense que celebraba la paz, el amor y la música, cumple 51 años de su primera edición.

El Festival de Woodstock vino a ser la respuesta americana al Festival británico de la ‘Isla de Wight’ (1968) y sirvió como un reclamo masivo contra la Guerra de Vietnam y contra todo tipo de violencia, utilizando consignas fuertemente influenciadas por el ‘Movimiento Hippie’, que en ese momento estaba en su pico más alto de expresión, pero así también, viendo su inminente abismo desde esa altura.

En aquella oportunidad se lucieron en vivo: Jimi Hendrix, Joan Baez, Joe Cocker, Janis Joplin, Carlos Santana y bandas como: Grateful Dead, Crosby, Stills & Nash, Creedence Clearwater Revival, The Who, Jefferson Airplane, Canned Heat, entre otros.

Se apagaban las coloridas amebas de los años 60s, que giró en un mundo opresivo y en plena Guerra Fría, que arrastró sangrientos enfrentamientos en muchas partes del mundo, ya sea por las dictaduras militares en nuestro continente latinoamericano, como por la invasión de tropas norteamericanas a Vietnam.

También fue una época de liberación social y de rechazo a cualquier figura autoritaria, cuyas revueltas más significativas contra lo establecido, se vieron en ‘Los Disturbios de Stonewell’ (que dieron nacimiento al Día del Orgullo Gay), ‘La revolución Sexual’ (que daba inicio a la segunda ola del feminismo y lucha por la igualdad de género), las multitudinarias marchas por los Derechos Civiles, liderados por Martin Luther King y Malcom X, como así también, las protestas estudiantiles que se extendían desde ‘El Mayo Francés’ de 1968, pasando por países como: México, Japón y ‘El Cordobazo’ argentino.

Era 1969, el año en que el hombre llegaba a la luna por primera y única vez, los Beatles hacían su última aparición como banda en el techo de los estudios Apple, asumía su primer mandato como Presidente de los EE.UU, el republicano Richard Nixon, y seguidores de Charles Manson asesinaron cruelmente a la actriz Sharon Tate y a cuatro personas más, días antes de que comenzara el Festival de Woodstock.

 

La semilla original del evento fue sembrada por un joven llamado Elliot Tiber, quien tras fracasar como diseñador en New York, volvía a su pueblo natal de Woodstock, donde trabaja en un pequeño hotel de sus padres, que mantenían vacías sus habitaciones debido al anonimato que envolvía a dicha ciudad, ubicado en el condado de Ulster, dentro del Estado de New York, donde contaba con unos 2000 habitantes.

Para revertir esa paupérrima situación, el joven de 24 años emprendió la aventura de organizar un festival de rock que trajera turistas a la ciudad, y por lo tanto, clientela a sus padres, quienes portaban ideas conservadoras, al igual que la mayoría de ese pueblo que se oponía rotundamente a semejante evento dionisíaco.

Tiber, en su libro ‘Taking Woodstock: A True Story of a Riot, a Concert and a Life», que luego sería adaptado al cine por el director Ang Lee en 2009, explica cómo se puso en contacto con el promotor Michael Lang, quien se encontraba en la ciudad de Woodstock y tenía experiencia en festivales, como uno que realizó en Miami en el 68, con presencia de Hendrix. En dicha película, Lang aparece retratado como un ‘yuppie‘, vestido de hippie.

La resistencia de los pobladores de Woodstock hicieron que el evento se celebre en la condado de Bethel, New York, en una granja propiedad de un hombre llamado Max Yasgur, quien lo alquiló por la suma de 10 mil dólares. Este festival pensaba contar con 20 mil personas, como máximo, pero juntó más de 500 mil personas en los casi cuatro días.

El festival, llevado a cabo del 15 a la madrugada del 18 de Agosto, estuvo decorado por el exceso de drogas, nudismo, sexo y mucha música, de parte de artistas que se consagrarían en dichos escenarios, debido a que varias estrellas del momento, no lograron cerrar un trato o simplemente rechazaron la idea de tocar en una estaca de cerdos, pensando que se trataba de ‘otro festival para unos cuantos hippies en decadencia’.

Entre ellos se encontraban: Bob Dylan, King Crimson, The Doors, Led Zeppelin y Frank Zappa. De igual manera, se vivieron grandes emociones, con un line up que uno podría considerar de segunda mano, pero con grandes performances individuales, como la de Carlos Santana y su joven baterista Michael Shrieve, que se mandaba tremendo solo en el nudo del tema ‘Soul Sacrifice’.

Un memorable show por parte The Who, la noche previa a la tormenta que hizo que el festival se prolongue casi un día más y donde interpretaron unas 20 canciones, siendo el set más largo de todos, teniendo en cuenta, que la mayoría de las bandas no llegaban a tocar 10 temas en vivo.

En un momento dado, cuando el cuarteto británico termina la canción ‘Pintball Wizzard’, extraído de su ópera rock “Tommy”, el activista político Abbie Hoffman sube al escenario y toma el micrófono para decir: ‘Esto es una mierda, mientras están aquí haciendo nada, Jonh Sinclair se pudre en la prisión‘. Luego, Hoffman sería echado del escenario por un muy molesto Pete Townshend, y cuenta la leyenda, que éste le dio un guitarrazo en la cabeza.

John Sinclair era un poeta miembro del movimiento ‘Panteras Blancas’, un grupo anti racista radical, que respondía al llamado de los ‘Panteras Negras’, quienes buscaban adeptos en filas blancas. Sinclair también era el manager del grupo MC5 (propulsores del punk) y el mismo fue condenado a 10 años de prisión por venderles dos cigarrillos de marihuana a unos policías encubiertos.

Pero si algo inmortalizó a este festival, fueron las centellas que no venían del cielo, sino de los parlantes, cuando Jimi Hendrix subió e hizo, quizás, la interpretación más original y descriptiva del himno norteamericano, utilizando la distorsión de su guitarra, para recrear el sonido de misiles, ráfagas y sirenas de la muerte, que sonaban en Vietnam.

Posteriormente hubo dos ediciones más en los años noventas, siendo la de 1994 el evento recordado como “Moodstock”, debido a la cantidad de lodo que dejaron los días de lluvia, con un público que ya no era la generación de la guerra de Vietnam, sino de la MTV y el Fast Food.

Luego, su última edición de 1999, fue la expresión más violenta y caótica, debido a los destrozos y violencia sexual que se denunciaron posteriormente.

Por los 50 años de Woodstock, Michael Lang quiso revivir la marca para el 2019, pero las negociaciones cayeron, los sponsors abandonaron y el seguro de las locaciones eran muy costosos.

De esa manera, queda la edición original como uno de los últimos suspiros del sueño hippie, que acabaría con otro evento multitudinario, el incidentado Altamont Speedway Free Festival, que encabezaron los Rolling Stones, en diciembre de 1969.

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