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Blue Monday: «El éxito que generó pérdidas»


Por Orlando Salerno.

Siendo «el lunes más triste del año», repasamos el curioso caso de New Order y su sencillo «Blue Monday», cuyo éxito provocó pérdidas económicas a la banda y a su sello Factory Records en 1983.

Cuando una banda se reinicia, tras una fatídica ausencia en su alineación original, esta atraviesa una etapa heurística de «prueba y error» para redescubrirse. Pero en el caso de New Order y su «Blue Monday», se aplicó el inusitado método de «venta y pérdida».

En marzo de 1983, la banda de Manchester lanzó una de sus sus canciones más emblemáticas llamada «Blue Monday», que se convirtió en el vinilo de 12 pulgadas más vendido en la historia del Reino Unido.

Los New Order eran Bernard Sumner (guitarra/voz), Peter Hook (bajo) y Stephen Morris (batería), todos miembros supervivientes de Joy Division, tras el suicidio de su cantante, Ian Curtis, en 1980.  A ellos se les sumó la tecladista Gillian Gilbert, quien era la novia de Morris.

Inspirados en el sonido krautrock alemán y en la música de baile de los clubes de New York, el cantante Bernard Sumner se construyó un sintetizador para incluir en la nueva dirección sonora de la banda.

Tras la publicación de su primer LP titulado ‘Movement’ (1981), el grupo no había despegado como había sucedido con el primer disco de Joy Division. Es más, para el público seguían sonando igual, pero sin su irremplazable vocalista original.

Fue por eso que decidieron apostar por el sonido electrónico de Giorgio Moroder y Kraftwerk, pero sin salirse del modo post-punk de sus inicios.

Para una apuesta innovadora, se requería una presentación a la altura del contenido tan futurista, por lo que el diseño de la icónica portada del single estuvo a cargo de Peter Saville, quien se encargaba del arte de tapa de todo el catálogo de Factory Records.

Portada del vinyl 12′ de Blue Monday

¿Cómo fue posible que un sello discográfico independiente haya perdido dinero por un tema que batió récords de venta? Bueno, sólo a Factory Records, y a su propietario Tony Wilson, le pudo haber pasado este tipo de cosas.

Era una época en la que Wilson y compañía también se habían lanzando al negocio de los clubes nocturnos, como lo fue The Hacienda, que también les generaba pérdidas, debido a que los chicos que iban a bailar no consumían nada la cantina, sino que iban de éxtasis.

Pete Saville y Tony Wilson

De todas maneras, el club se hizo uno de los más famosos del mundo, debido a que se convirtió en la cuna del movimiento rave y en el epicentro del «Segundo Verano de Amor», durante la explosión del acid house en Europa entre los años 1988 y 1991.

Pero todo eso comenzaría a partir del sencillo «Blue Monday», el tema synth pop que hizo una banda de rock para que el rockero de clase obrera baile.

Según Saville le dijo a MOJO en 2005, la idea del diseño del single de 12′ lo tuvo cuando estaba con la banda mientras ensayaban y los vio usando un disquete para probar su nueva caja de ritmos Oberheim DMX.

Les pregunté si podía tenerlo y conduje de regreso a Londres escuchando Blue Monday en un casete pero mirando este disquete. Sabía que había un vínculo intrínseco entre el disco y su nueva dirección.

“Cuando llegué al final de la M1, supe que la portada de Blue Monday sería un disquete”.

Y en eso se convirtió la portada del sencillo. Una réplica en tarjeta de 12” x 12” de un disquete de 5”, con orificios exactamente en el mismo lugar que el original, con una funda interior plateada».

Sin embargo, debido a que era un paquete muy caro y ambicioso, New Order y Factory Records perdieron 30 centavos por cada copia de las 3 millones que se vendieron en todo el mundo.

En la película 24 Hour Party People, Tony Wilson (interpretado por Steve Coogan) es informado sobre la posibilidad de perder dinero por cada copia perdida, pero él nunca imaginó que iban a tener éxito, debido a que era la ex banda del fallecido Ian Curtis.

«Ninguna banda sobrevive a la muerte de su cantante principal, ninguna«, afirma en la cinta inglesa estrenada en 2002.

Peter Saville reconoce que la historia fue exagerada: “Tony Wilson fue un gran exponente de ‘imprimir el mito’”, recordó. “Pensé que alguien ajustaría el precio para compensar. Pero no creo que nadie supiera el precio de la funda de Blue Monday hasta que recibió la factura”.

Por su parte, el bajista Peter Hook recuerda en su libro ‘The Haçienda: Cómo no dirigir un club’, lo siguiente:

«Recuerdo que [el jefe del sello discográfico de Factory Records] Tony [Wilson] me mandó una carta tarjeta que decía: ‘¡Bien hecho, Hooky!’ celebrando una pérdida de 50.000 libras’. Supongo que realmente sella su lugar en la historia como un ser mítico por esa razón”.

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